CLP pregunta, Djembo Djé Djé responde

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El 27 de julio, un sábado, Djembo Djé Djé regresarán a Café la Palma después de una actuación la noche de los enamorados, en febrero, que además, y como no podía ser menos, vino con un retoño: su primer disco, la grabación de ese directo, que por cierto se puede escuchar en algún punto de este cuestionario. Si sus espectáculos son viajes musicales, leerlos no iba a ser menos: vamos a pasar por Guinea, por la chaqueta de Raphael, por un tablao flamenco y por el karaoke de Plaza de España. ¿Nos acompañas?

¿Quién se esconde detrás de Djembo Djé Djé?

Somos Carlos, Isra, María, Miguel, Pili, Raúl y Yoli, más todas las parejas, familiares y amigos que nos aguantan y ayudan en todo. Los músicos somos 7 toubabs, que es como llaman a los blancos en Senegal. Hacemos percusión “afriblanca” incorporando todo lo que aprendemos de aquí y de allí. Somos de muy diferentes sitios, algunos muy jóvenes y otros muy mayores, y tenemos gustos muy distintos. Todo, bueno, casi todo, entra en Djembo Djé Djé.

¿Quién se ocupa de qué ámbito y porqué….? ¿Uno, dos, todos?

Todos hemos ido definiendo de forma bastante natural nuestros papeles, aunque las líneas entre lo que hace uno y otro son muy finas y se mueven en cada proyecto. Sí es verdad que algunos estamos más puestos en todo lo que concierne a las redes sociales por ejemplo, otros tenemos mucha más capacidad de organizar temas de fechas, dinero… Está el manitas, el diseñador de los carteles, el experto en tetris que coloca los instrus para que quepan en un solo coche, la que guarda las baquetas y demás instrumentos “periféricos” para que no se pierda nada, el que funciona de pegamento y consigue que los problemas entre algunos Dje Djés no nos separen, el que consigue bolos hasta yendo a comprar el pan… Pero en general hacemos todos de todo en algún momento. Somos un grupo muy asambleario, por así decirlo. Y siempre hemos pensado que por esa razón (y por las cervezas de después de los ensayos) nos llevamos tan bien y hemos evolucionado tanto en los tres años que llevamos juntos. En realidad somos una familia asamblearia.

¿Qué esperar de una noche de concierto con vosotros?

Lo más importante es que habrá buen rollo, energía, risas, sonrisas y agujetas de bailar al día siguiente.

Tenemos muy claro que el virtuosismo en el tipo de música que nos ha elegido (la música te elije a ti, no tú a ella) viene de lugares más cálidos. Nos hemos esforzado mucho en tener un nivel musical, con clases y clases de percusión, ensayos de tres horas todas las semanas… Pero sobre todo nos planteamos los conciertos como una experiencia para el que viene a verlos. La creatividad va mucho más allá del mero uso del instrumento. No se trata de hacer improvisaciones que te dejen con la boca abierta. Se trata de hacerte vivir un viaje musical, y que te sientas parte de él. Y nosotros visitamos muchos países porque a la música mandinga le hemos añadido toques de flamenco, de rumba cubana, de samba brasileña, de cantos de Nueva Orleans, e incluso de Hip Hop.

¿De tener que elegir un telonero cual sería el ideal?

 Elegir un telonero es un problema que aún no se nos ha planteado. Nos encanta colaborar con todo tipo de artistas, vengan del camino musical que vengan. De hecho hemos actuado con músicos africanos y flamencos, bailarinas de danza del vientre o break dance, y compañías de teatro. En cualquier caso podría estar bien que nos calentara el escenario un grupillo de estos que empiezan, como AC/DC o los Rolling Stones. Hay que apoyar a los buenos grupos noveles.

¿Y a quién telonearíais sin dudar?

La raíz musical que nos une a todos como grupo es mandinga. Los mandingas son una etnia del África Occidental, y de ellos principalmente proviene la percusión africana que conocemos aquí. El instrumento principal es el djembé, y su maestro más internacional es el guineano Mamady Keïta. Soñando mucho, nada nos podría hacer más ilusión que telonear a Mamady Keïta, una auténtica leyenda de la percusión africana.

Ahora, que estaría también muy divertido telonear a Raphael. Carlos le dejó una vez una tarjeta nuestra en su bolsillo, pero aún no nos ha llamado.

¿Un disco de cabecera?

Esto sí que es complicado. Los caminos de Djembo Djé Djé son inescrutables. Somos 7 en el grupo y 7 universos musicales absolutamente diferentes. Por supuesto tenemos cosas en común, pero el espectro va desde el rock al reggaetón, desde el jazz a las muñeiras, o desde el rap a Raphael, que ya sabéis que a Carlos le encanta.

Hay solo un disco que tenemos en común. Se titula “In love with a Heartbeat” y se grabó en directo en un abarrotado Café La Palma el pasado 14 de Febrero (¡Gracias a Eric!). Es nuestra primera maqueta y la podéis escuchar en http://djembodjedje.bandcamp.com/

¿Una canción que alegre el día?

Casi más complicada que la pregunta anterior. Pero hay una que hemos cantado miles y miles de veces porque nos partimos haciéndolo. Se llama “Primavera”, de Mamá Ladilla. Nos podemos tirar horas con lo de “Tetas y culos, y culos y tetas, y tetas y culos, y culos y tetas…”

¿Bebida de referencia? Si es que no bebéis lo que os pongan…

Jugo de baobab, ¡para hacer tono en lugar de slap! A parte de nuestras bebidas isotónicas para percusionistas, podemos decir que lo que nunca falta en una reunión Djé Djé es una buena cerveza.

¿Por qué un concierto en Café la Palma?

Es nuestra tercera vez y las dos anteriores fueron mágicas. Creemos que no hay lugar en el que se nos oiga mejor. Tenemos toda una serie de instrumentos (cajón, xilófono, congas) y colaboraciones en las voces, que en ningún otro lugar nos microfonan y se disfrutan como en la Palma.

El respeto por el músico se nota en todos los ámbitos, en el sonido, en la promoción, en el trato económico… Además hay una relación personal/profesional magnífica con los gestores del local. Germán, eres un crack 🙂

Cuando toca bolo… aparte del subidón del directo, ¿Qué es lo mejor o lo que mas disfrutáis del dia de concierto?

Lo disfrutamos todo. Salvo recoger los instrumentos al final, eso es lo más duro.

Sobre todo los bolos en La Palma son muy especiales porque llevamos bastantes amigos y colaboradores y desde la prueba de sonido es una fiesta en la que compartimos todo. En las cañas antes del concierto no solo estamos los músicos sino una gran parte de la gente que nos viene a ver, y eso hace que la actuación sea mucho más especial.

Y cómo no, cuando te bajas del escenario y ves de cerca las caras de la gente de habérselo pasado bien, de haberlo disfrutado, se te hincha el pecho, y ya la noche puede durar hasta el amanecer, como la última, que acabamos en el karaoke de la plaza de España.

¿Algún rito, manía, superstición que repitáis antes, durante, después de los bolos? (y que sea confesable)

Sí, unas cuantas. La que no perdonamos nunca es darnos amor los 7 con un abrazo grupal. Entonces Pili le tiene que decir a Raúl lo guapo que está, pegamos unos cuantos gritos, y que comience el espectáculo.

¿Después del concierto juerga o a la madriguera?

Pues como decíamos, la última en el Café La Palma acabo al amanecer, pero todo depende. Si es entre semana no nos liamos tanto, pero siempre, más largo o más corto, hay postconcierto. Aunque las paternidades que van surgiendo por el camino hace que cada vez haya más topos con necesidad de madriguera.

Eso sí, este 27 de junio siendo sábado, veranito… Tiene pinta de que el domingo vamos a tener que cancelar el ensayo.

¿Y para terminar: un chiste de músicos?

Pues no es muy de músicos, pero las últimas semanas nos venimos partiendo la caja con este (y eso sí es de percusionista, la caja).

– Hola, me llamo Jara.

– ¡Qué nombre más exótico!

– Jiii.