Electric Nana: “Desde luego -en el concierto del domingo-, hablaremos de Eurovisión”

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Desde la frialdad del correo electrónico es imposible crear la química que requiere cualquier entrevista como es debido. Alguna vez hemos conseguido algo parecido a complicidad, esa sensación de estar conectando de alguna manera o de haber acertado con alguna de las preguntas y notar como, el artista que anda al otro lado del router, se toma con interés extra la cosa de responder. Pero que de repente salgas carcajeándote después de leer un texto y que todo parezca una charla con botellines vacíos, esa es nuestra primera vez. Y Electric Nana, que viene a tocar el domingo 24 (las entradas aquí), que es portada de nuestro flyer y que está peleando para ir a Suecia a ganar Eurovisión, ha conseguido activar esa sensación de fiesta que cierra con el mejor chiste de músicos ever (lo sentimos por los demás, pero es realmente épico). Vas a tener que leer la entrevista hasta el final, porque es ahí donde queda lo mejor.

Electric Nana es sólo una parte de las muchas facetas profesionales, todas relacionadas con la música, de Mónica Vázquez. Haznos un resumen (o una bio completa) de quién se esconde detrás de ese nombre artístico. Y ya que estamos… ¿por qué Electric Nana?

Puf. Jajaja. Detrás de Electric Nana está Mónica Vázquez, periodista bilingüe, ex profesora… una persona que ha tenido una vida antes de decidir dedicarse a la música, y como toda persona… la mía es una historia muy normal.

Pero bueno, he resultado ser músico, que es lo que nos trae hoy aquí.

El nombre “Electric Nana” es la historia de una gracieta que se me fue de las manos. “Nana” es por mi terrible memoria: me olvidaba de las letras de las canciones y las cambiaba por nananana. “Electric” sucedió porque pasé por una época muy ochentera y soy así de original. No hay ningún misterio en realidad, jajaja.

Hay mucho de trabajo mercenario en tu currículum. Nosotros creemos que es una labor reivindicable, y es más, grandes músicos han prestado su talento a cambio de dinero, lo cual posiblemente los ha hecho más grandes. En tu caso, ¿qué crees que te ha aportado todo ese rosario de colaboraciones a tu carrera y a tu crecimiento como artista?

¡Trabajo mercenario! ¡Me encanta! Siempre me he sentido como uno de esos personajes en las películas que son buenos pero con un toque de pseudo-malos a la vez… como Bruce Willis. Me gusta.

Sí, totalmente. Trabajar por dinero es una frase un poco redundante, la definición de trabajo lleva consigo la consecuencia de ser pagado por tus actividades profesionales, pero en la música todavía cabe esa frase. “Trabajar por dinero”.

Ser mercenario te enseña mil quinientas cosas sobre la música, el negocio, el mundo en el que vivimos… Para mí, tanto a nivel artístico como a nivel profesional, me ha abierto mucho los ojos, y los oídos. Lo recomiendo.

¿Trabajas y decides tu sola o cuentas con más personas? ¿Y si es así, cómo o quién toma según qué decisiones?

Para bien o para mal, soy la capitana de este barco. Pero tengo el PER, y no soy tonta: la tripulación es lo más importante para llegar a buen puerto. Rodearte de profesionales que saben más que tú en su campo y aprender a escucharles es básico para no hundirse. Tengo la suerte de tener una tripulación increíble, y de escuchar muy atentamente a Carla Varona, mi navegante personal, que junto con el sello Sin Anestesia y RLM, marca con mano segura la ruta.

¿Qué esperar de una noche de concierto con Electric Nana?

Risas, anécdotas, chistes malos y buena música. Ah, y unas cañas, …y que cuente cosas que a lo mejor no debería contar. A veces me vengo un poco arriba. Jajaja.

¿A quién harías de telonero sin dudar? (No, no vale Alejandro Sanz porque es evidente que no dudaste jaja)

Phil Collins. Bryan Adams. The Black Keys. Imagine Dragons. Beck. Muse. U2. Y podría estar así un rato largo. Ser telonero es GENIAL.

Y, ¿de elegir un telonero ideal, cuál sería?

No sé si estoy todavía en el momento de pensar siquiera en tener un telonero. Pero gracias por el piropo. Jajaja.

¿Un disco de cabecera?

Soy hija del cassette y del botón REC… y soy poco de discos completos. Qué horror, ¿eh? Admitir estas cosas…

De pequeña me pasaba HORAS haciendo mixtapes cogiendo las canciones de la radio directamente. El nacimiento de la piratería que lo llaman algunos.

Ahora mis mejores amigos son Spotify y iTunes: el dinero mejor gastado jamás.

¿Una canción que alegre el día ?

C’mon Eileen de Dexy’s Midnight Runners. Me flipa.

¿Bebida de referencia? Si es que no bebes lo que te pongan…

Jajajajaja. Lo que me ha dicho…

Agua del grifo de Madrid. Y Estrella Galicia. Y buen vino. Y… ;P

¿Por qué un concierto en Café la Palma?

Porque es obligatorio. Vamos. Si eres músico, y quieres molar, tienes que tocar sí o sí en el Café la Palma.

 

Cuando toca bolo… aparte del hecho de tocar, ¿Qué es lo mejor o lo que más disfrutas?

Me flipan los ensayos y el momento antes del concierto, cuando montas escenario, afinas instrumentos, haces la prueba de sonido… Me encanta. La verdad es que me lo paso genial. Los nervios me sientan bien.

¿Y… algún rito, manía, superstición que repitas antes, durante, después de los bolos? (y que sea confesable).

Jajajaja. ¡Que sea confesable! Pides mucho tú…

Nada especial, la verdad. Tengo tan claro que ésta es mi vida, que el rito es el concierto en sí. Pero lo que sí hacemos siempre es tomarnos una caña, reírnos de alguna estupidez de chiste de furgoneta, de estos que surgen de gira… y ponernos guaposos. Y ya.

¿Y una vez ha terminado todo, juerga o a la madriguera?

No soy muy de juergas la verdad. Después de los conciertos toca unas cañas con la banda y los amigos, los chistes de siempre y para casa a descansar, que mañana hay que trabajar.

Y dejamos para el final lo que todos queremos saber. Eurovisión. Eres una fan del festival y lo has seguido desde siempre. La cuestión: ¿piensas que es viable una apuesta indie después de ese doble fiasco que supuso ver cómo La Casa Azul quedaba en tercer lugar en la gala de selección y sobre todo, después de quién se hizo con la victoria?

Sí creo que es viable que algo diferente gane este año, ahora más que cuando La Casa Azul se presentó. No lo olvidaré nunca porque soy muy fan de Guille Milkyway y estaba muy ilusionada con la idea de que fuera él a Eurovisión ese año… pero nada, no hubo suerte. A lo mejor si se hubiese presentado este año, le hubiese ido mejor, la verdad.

La gente me ha apodado como “la apuesta indie de Eurovisión”, pero como cada persona tiene una definición de “indie” diferente, no sé muy bien qué quieren decir con eso. Trabajo a destajo con un sello pequeño y encima tenemos suerte. A nivel técnico, imagino que sí seríamos “indies”. Ahora, si entiendes “indie” como un estilo musical, ahí no sé qué decirte. Creo que la definición de “indie” cambia dependiendo del país. Si haces flamenco en Irlanda probablemente seas muy “indie” en el mercado irlandés. Yo querría hacer folk-rock americano con un toque celta en España. ¿Es eso “indie” aquí? Dejemos que los críticos musicales decidan, que esa es su área de expertise. Yo me dedicaré a seguir haciendo música, que es lo mío.

Viendo las fechas y plazos de la gala de selección de la candidata o candidato español… ¿hay margen para que haya un adelanto en el concierto del día 24 o nos vamos a quedar con las ganas?

Jajajaja. Alguna sorpresa habrá. Desde luego, hablaremos de Eurovisión, porque es súper divertido todo lo que está pasando y yo no me quedo sin contar anécdotas de algo molón que me pase. Nunca. Como concepto vital.

Para terminar: ¿un chiste de músicos?

” Un artista, un músico, y un road manager van caminando por el desierto y se encuentran una lámpara mágica con un genio.

Tenéis 3 deseos cada uno. ¿qué deseáis? – dice el genio.

Yo quiero… mi propia isla paradisíaca con un casoplón de la leche, 100 millones en el banco y ser mega famoso. – Dice el artista, lanzado.

Concedido – le contesta el genio. Y el artista desaparece en un “pluf”.

Pues yo quiero… una casa enorme en las montañas llena de guitarras, un montón de mujeres y un cochazo en la puerta. – Dice el músico.

Concedido – le contesta el genio. Y el músico desaparece en un “pluf”.

¿Y tú? ¿Qué deseas? – Le pregunta el genio al road manager, que permanecía impávido contemplando la escena.

Que me los traigas de vuelta a las 5pm, que hay bolo.