Iudicium Populi: “Sólo queremos que la gente despierte de la actual apatía”

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Una mera casualidad podría convertirse en un ejercicio de comprensión sorprendente: leer la entrevista desde el final, para llegar a la conclusión que se insinuaba al principio. Iudicium Populi es orden y objetivo, es un grupo de música y es una organización con cierto toque militar, pero hecha por artistas (y eso implica muchas cosas). Un grupo con unas ideas claras, con una actitud seria que poco tiene que ver con lo que pueden hacer encima del escenario. Un animal cuadriculado capaz de resbalarse entre los dedos de nuestros prejuicios con habilidad inusitada. Y sí, uno de esos grupos que merece la pena conocer. El viernes 12 de febrero, a partir de las 22:00, acompañados de Cuerdas Sueltas.

Os declaráis admiradores del futurismo italiano y cualquiera que eche un vistazo a vuestros perfiles sociales se da cuenta que hay un fortísimo componente ideológico en vuestra propuesta, aparte de lo musical: cada mensaje en Facebook es un manifiesto, una -digamos- arenga. ¿Hay alguna división en las tareas dentro del equipo, tanto en lo musical como en la elaboración de todo ese material complementario? ¿Alguno/s de vosotros podría ser el ideólogo o los ideólogos de la banda o todo se hace en común? En resumen: ¿Quiénes son Iudicium Populi?

Para desarrollar todas estas tareas cada miembro toma deliberadamente una fuerte iniciativa, entendiendo con iniciativa un conjunto de procesos ordenados para alcanzar un fin determinado, de dichos procesos sacamos la opción más conveniente en cada caso.

Iudicium Populi somos un conjunto de personas, un conjunto de ideas, no es sólo lo que se representa en el escenario sino que somos una causa.

Iudicium Populi es un soldado formado por mucha gente, que sólo busca despertar la ambición por cultivar las capacidades personales de cada uno hasta el límite para sacar lo mejor de cada uno de los miembros de su causa, y de los demás, que dentro del respeto es transgresor con el objetivo de remover mentes y que todo el mundo dude de todo lo que nos rodea, una realidad manipulada que nos impide avanzar. Sólo queremos que la gente despierte de la actual apatía que persiguen los actuales dirigentes para que nos quedemos en el sofá.

Iudicium Populi se fundamenta en la unión sobre un afinidad preexistente y profunda. Nos unimos a los que comparten con nosotros una misma sustancia en el corazón, como si nuestras pulsaciones fueran comunes, como si fuésemos una familia que comparte la sangre y está atada a un único centro vital que avanza entre llamaradas en medio de la noche. Dentro de esta unidad quizá no tengamos el mismo modo de pensar, pero sí la misma estructura espiritual que unido a un carácter  nos permite defender totalmente nuestra propuesta.

¿El arte debe tener un componente político? ¿O es posible que también evite ese tipo de compromiso y mantenga la, digamos, “pureza”?

Por un lado, hay que tener bastante cuidado a lo que llamamos “arte” hoy en día, en nuestro caso creemos que no es estrictamente necesario que tenga una política concreta, pero esto puede llegar a confundirse porque en lo que si creemos es que al igual que el arte debe tener un optimismo, fuerza y fé, a su vez debe estar ligado a una cierta sensibilidad por la propaganda y la acción por alcanzar una ética que eleve al máximo la expresión y la virtud.

Esto a veces conlleva ser entero en los fragmentos y recto en lo curvo, nos impregna del lema “recuerda arriesgarte siempre”. Suele ser un peligro tener razón donde no hay justicia.

¿Qué se encontrará alguien que acuda a vuestro concierto del viernes por simple curiosidad?

Alguien que asista a un directo nuestro se encontrará a 5 jóvenes militantes muy implicados en un proyecto con una fuerza y una potencia en busca de despertar en los demás un sentimiento y llamada a la superación, también se encontrará con sus miedos y con sus deseos, pero sobre todo encontrará rota esa barrera que comprende a la vez el heroísmo y la sacralidad, lo temporal y lo supratemporal, lo terrenal y lo espiritual y que nos conduce pues de un modo decisivo más allá de toda regla, la llamada a una vida nueva en estrecha relación con los valores de la personalidad, de una nueva acción restauradora, de una realidad para el hombre, de una ética moral y revolucionaria, esta definición del heroísmo que quiere saltar todas las concepciones limitativas y particularistas. Nuestra causa no es más que la búsqueda de la verdad intrínseca del ser.

Escuchar vuestra música es encontrarse ante una mezcla de estilos muy difícil de etiquetar, que imaginamos es intencionada. Por un lado… ¿os atreveríais a definiros? Por otro: ¿Tenéis algún disco de cabecera o referentes musicales que queráis  compartir/recomendar?

No nos definimos musicalmente, cargamos con esa cruz, pero por otro lado para hacer algo nuevo y devolver unos valores decentes a la música no queda otro camino que el de la cruz y el martirio. Siempre que nos preguntan qué estilo de música somos evadimos la pregunta aludiendo al “debes juzgarlo por ti mismo”, por eso nos llamamos Iudicium Populi (juicio popular) porque no obedecemos a ninguna norma, somos algo que cada uno personalmente debe juzgar bajo su punto de vista. Nuestro principio puede comprenderse en no negar sino superar, en crear no imitar. Definimos en este riguroso plano la tarea de la nueva élite. Puedes escuchar nuestro trabajo en Bandcamp, en cuanto a referentes musicales cada persona es un mundo y se mueve por un condicionamiento determinado por su entorno y su realidad biológica, por ello os recomendamos aquellos grupos que os hagan proyectar una síntesis ejemplar, que os ayuden a vivir un poco más la vida en las trincheras antes que en los salones. Nuestros gustos personales van desde el neofolk a la industrial martial, así como la música clásica.

Nos llamó la atención el vídeo de una actuación que disteis en “la ciudad de los niños”, y que parece un parque infantil, y curiosamente lo estuvimos visionando unas horas antes que saltara la polémica sobre la actuación de unos titiriteros en el Carnaval de Madrid, por supuesta apología del terrorismo en una actuación con niños presentes. ¿Podríais contarnos en qué consistía vuestro concierto? ¿Vosotros adaptásteis o restringísteis algún contenido evitando determinados temas o imágenes pensando precisamente en el público  infantil?

Nuestro concierto pertenecía a una serie de actuaciones llamadas “conciertos clandestinos”, en donde queríamos ofrecer nuestra visión de la música a personas más diversas sin necesidad de que pagaran una entrada y por qué no decirlo, movidos muchas veces por ser víctimas del execrable hábito de no encontrar una sala a tiempo o con las condiciones oportunas para el momento. No adaptamos ningún tema, El único cambio fue hacer el concierto en acústico en vez de amplificarnos. Fuimos recibidos con una amable colaboración por parte de los padres ya que vieron que no teníamos nada que esconder sino más bien que ofrecer, que por muy pesada que gravite sobre nosotros la piedra impuesta de la injusticia no podremos desaparecer bajo ella. 

¿Una canción que alegre el día?

Nuestra alegría proviene del combate y no del triunfo, pensamos que el fin de la música es otro más allá de suscitar pasiones elementales.

¿Por qué un concierto en Café la Palma?

Queriendo llevar a cabo una serie de presentaciones del trabajo en Madrid capital y buscando una sala bien situada y con unas condiciones aceptables nos recomendaron la vuestra, con lo cual os escribimos. Queremos que el máximo número de personas posibles vengan a escucharnos para dejar Madrid con una huella importante de nuestra presencia y apuntar a otras comunidades autónomas para, en el futuro, tener el apoyo nacional suficiente para poder salir de España a defender nuestra música en otros países.

¿Cómo es un día de concierto para vosotros? ¿Algún rito, manía, superstición, ejercicio de calentamiento, que repitáis antes, durante, después?

El día empieza temprano, pero viene planeado de semanas atrás, nada es al azar, nos gusta preparar las cosas con gran intensidad, ya que la facilidad adormece el ideal. Una jornada de concierto se convierte en un ritual en sí mismo. A primera hora hacemos deporte todos juntos, luego montamos los instrumentos en la furgoneta, nos dirigimos a la sala, nos presentamos ante los responsables de la sala, el promotor si lo hubiese, los técnicos de sonido, y empezamos a montar. Hacemos una prueba de sonido y nos vamos a comer algo para ultimar los detalles del tracklist y la performance. Pasamos las horas previas al concierto juntos y en compañía de nuestros amigos, posteriormente es importante hacer un pequeño rito antes de tocar, para terminar de concentrarnos y entrar en la actitud necesaria para desplegar nuestro potencial mágico.

¿Después del concierto juerga o a la madriguera?

Después del concierto recogemos,limpiamos toda la sala para dejarla tal cual estaba antes con la mayor brevedad posible,damos las gracias a aquellos que nos han ayudado y nos vamos.Creemos que el ocio es una herramienta que hay que saber usar en momentos específicos, generalmente cuando hay algo importante que celebrar. No compartimos el ideal de juerga u ocio actual, ya que conlleva a una deformación de las conciencias escandalosa y con ello al final de una larga decadencia de las virtudes humanas. Como dice el refrán, un alma tienes y no más, si la pierdes que harás…. vivimos en la pobreza de la abundancia.

¿Y para terminar… un chiste de músicos?

Para unos y otros, cualquier músico fundamentado en la decadente moda actual es un chiste.