“Sin Arreglo somos cuatro. El día que falte uno, se acabará”

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Sin Arreglo 2

Al final siempre se trata de gestionar el cachondeo, y detrás de esa promesa de diversión sin pausa, hay una banda seria y muy consciente de su mayor virtud, que es la falta de prejuicios. Cuatro criterios, y posibilidades infinitas para el futuro. Posiblemente, si la sorpresa ha de pillarnos con el pie cambiado, los vientos soplarán desde Valladolid: pero para entonces, ya no tendrá arreglo… y estaremos pegando brincos al ritmo de otro de sus pelotazos. Les presentamos a Sin Arreglo.

¿Quién se esconde detrás de Sin Arreglo?

 ¡Muy buenas! Sin Arreglo somos una banda de rock formada en Valladolid por dos parejas de hermanos, Pablo y Javi Tascón y Rober y Javi Hernández. Llevamos juntos 10 años y actualmente nos encontramos de gira presentando el EP #elritmomanda.

¿Cómo funciona Sin Arreglo? ¿Tomáis las decisiones todos, alguien hace de líder, os dividís las tareas o preferís ir improvisando y que nadie ocupe un rol de forma permanente?

Empezamos a tocar muy jóvenes y fuimos aprendiendo sobre la marcha cómo gestionar la banda (como tantos otros). Con el tiempo cada uno ha ido definiendo su rol según sus aptitudes y preferencias. No obstante, a la hora de afrontar nuevos proyectos, siempre toca improvisar en algún aspecto.

¿Qué esperar de una noche de concierto con vosotros?

Nuestra música es una amalgama de estilos, ritmos, colores, ideas… y mucha energía. Subimos al escenario con el objetivo de que el público se desinhiba, que se deje llevar por la música y que sude. Ocurren tantas cosas durante el concierto, que al terminar habrá quien tenga la sensación de que ha pasado más de una banda por el escenario.

¿De tener que elegir un telonero -y olvidándonos de momento de los Tangerine Flavour, claro- cuál sería el ideal?

Vaya por delante que es un placer compartir escenario con Tangerine Flavour. Aunque puestos a pedir, cualquier banda con carisma que tenga una legión de seguidoras, nos haga bailar y después nos lleve de farra es perfecta. 

¿Y a quién talonearíais sin dudar?

¡Uf! A muchísimos. Por decir alguno, el primero que nos ha venido a la cabeza es Manu Chao.

¿Un disco de cabecera?

Mejor cuatro: “Box Car Racer”, de Box Car Racer, para nuestro batería; “Ain’t Life Grand”, de Slash’s Snakepit para un guitarra; “OK Computer”, de Radiohead, para el otro guitarra; y “Parklife” de Blur para el bajista. Pero si nos preguntas mañana igual decimos otra cosa.

¿Y… una canción que alegre el día?

Sin duda, ‘El ritmo manda’, de nosotros mismos. Comprobadlo.

Sois una de esas bandas de rock que intentan cuidar la faceta visual, incluso ofrecer una imagen, y el mejor ejemplo es el vídeo-clip que hicisteis para “Mis entrañas”, que es lo que mostráis, casi literalmente. ¿Cómo se hizo el vídeo, cómo surgió el concepto? ¿Estaban buenas las entrañas que os zampáis?

Lo visual siempre ha sido una parte esencial del rock, pero es un aspecto que consume muchos recursos y constantemente nos vemos obligados a hacer grandes esfuerzos. El último de ellos ha sido el videoclip de ‘Mis entrañas’, en el que quisimos jugar con la literalidad del título merendándonos nuestras propias vísceras. Las mismas que ofrecemos con cada canción que escribimos a aquellos que quieran escucharla. En cuanto al sabor… digamos que más de un miembro del equipo de rodaje perdió el apetito.

“Mis entrañas” nos ha llamado bastante la atención. Es una canción que parece pasearse por varios estilos, de un rock urbano clásico hasta algún momento que hasta podría etiquetarse de progresivo, pasando por la balada-himno. ¿Es esa la intención? ¿Cómo nació esa canción?

Somos una banda muy visceral y era cuestión de tiempo que surgiera una canción como ‘Mis entrañas’ en la que se deja claro qué somos y por qué lo somos. Para bien o para mal, Sin Arreglo somos cuatro. El día que falte uno, se acabará. Así de claro. Nuestra máxima es ser una banda en la que esté representada la personalidad de todos los miembros de forma honesta, sin poses y sin prejuicios. Quienes nos conocen pueden dar fe de ello. Con este enfoque es inevitable que la banda evolucione, ya que estamos comprometidos con nosotros mismos, no con un estilo musical o una forma de componer. Es jodido vender este concepto, pero así nos reservamos el derecho a sorprender con cada nuevo disco y somos más felices.

¿Por qué un concierto en Café la Palma?

Masaje tailandés en Café la Palma.

Tocaron allí nuestros amigos de Sharon Bates y nos dijeron que en vez de consumiciones les dieron un masaje tailandés al terminar el concierto… ¿Es correcto? En cualquier caso, es una sala de referencia y está en Malasaña.

Cuando toca bolo… aparte del subidón del directo, ¿Qué es lo mejor o lo que más disfrutáis del día de concierto?

Lo mejor es el contacto con la gente. Nos gusta hacer al público partícipe del concierto desde el principio y mantener un diálogo constante con él. Siempre dejamos hueco a la improvisación, de esta forma cada concierto es diferente y generamos recuerdos y sensaciones distintas de cada uno.

¿Algún rito, manía, superstición que repitáis antes, durante, después de los bolos? (y que sea confesable)

Antes de tocar nos calzamos un chupito de dyc8 para aclarar las gargantas.

¿Bebida de referencia? Si es que no bebéis lo que os pongan…

Nos tira mucho nuestra tierra. Siempre hay sitio para un buen Ribera. Aunque en Madrid seguro que lo cambiamos por unos vermús castizos.

¿Después del concierto juerga o a la madriguera?

Juerga seguro. Es más, animamos a los presentes a que nos enreden después del concierto.

¿Y para terminar: un chiste de músicos?

¿Qué le dice un fagotista en pijama a un guitarrista de rock rodeado de groupies chupándole los pezones? Lo desvelaremos en el concierto.